PRIMERO FUE
UNA BARRA DE BAR
Granada, 2012. Las buenas ideas rara vez aparecen a una hora razonable. La de El Transistor empezó a cocinarse entre conversaciones nocturnas, conciertos y alguna que otra copa, con Enrique Arias y Elías Martín dándole vueltas a la música y a todo lo que sucedía sobre los escenarios de la ciudad. La Estrella y La Percha fueron algunos de aquellos cuarteles generales improvisados. Enrique tenía la visión de un proyecto audiovisual dedicado a contar aquella escena; Elías estaba allí desde el principio para ayudar a convertirla en realidad.
Por aquellos territorios se movía también Migue Pérez, propietario de La Percha, músico, DJ —en las cabinas, Mi Amigo Migue— y coleccionista de vinilos a una escala que empieza a desafiar las leyes de la arquitectura doméstica. Más de 60.000 referencias, compraventa de discos, una vida dedicada a la música, bandas como Los Esclavos y Volpina, y su vinculación con El Colectivo. Uno de esos personajes que conocen la escena por dentro porque llevan media vida ayudando a mantenerla en pie.
Tiempo después, Migue abrió otro pequeño local. Lo llamó El Transistor. A Enrique le gustó tanto aquel nombre que decidió adoptarlo para el proyecto, con el consentimiento de su propietario. Allí comenzaron a realizar algunas de las primeras entrevistas con músicos, entre discos, conversaciones y el ambiente de una Granada que siempre ha tenido más canciones que horas para escucharlas.
La idea ya existía. El bar le dio un nombre, un primer escenario y unas cuantas buenas historias que contar.
EL TRANSISTORFoto histórica del local pendiente
PÉREZRetrato pendiente
TRES CABEZAS.
LA MISMA OBSESIÓN.
Primero estuvo Enrique Arias, creador, director y motor de la aventura. Desde el arranque contó con Elías Martín, su primer compañero para convertir una intuición en un medio con imagen y casa propia. Un mes o dos más tarde llegó Paco Burgos. Y ahí empezó a tomar forma la banda.
ARIASRetrato pendiente
Enrique Arias
El hombre que puso la cámara y nunca dejó de mirar. Realizador audiovisual, profesor y jefe de estudios de Curva Polar, Enrique Arias concibió El Transistor, lo dirige desde 2012 y sigue marcando su rumbo. Dirección, rodaje, montaje, decisiones y continuidad: cuando cambian los equipos o los tiempos, él mantiene el pulso. También se le conoce en las cabinas como Uncle Henry. Una cosa es tener una idea; otra, convertirla en catorce años de noches en vela.
MARTÍNRetrato pendiente
Elías Martín
El primer cómplice. Diseñador gráfico y web, melómano y DJ bajo el nombre de Niño Malo, se sumó a Enrique cuando todo estaba por inventar. Levantó la identidad gráfica, el diseño y la primera casa digital del proyecto; también agarró la cámara y se metió entre monitores y músicos. No era un departamento técnico: era conseguir que aquella idea pudiera verse, leerse y existir.
BURGOSRetrato pendiente
Paco Burgos
El tercero en llegar; de los que saben dónde suena la buena música. DJ, locutor y profundo conocedor del circuito de salas, llevaba el rock, el garage y la radio en las venas. Se incorporó poco después, aportó contactos, oído y calle, y firmó algunas de las primeras crónicas. El proyecto ganaba una voz y una memoria musical con muchas noches a sus espaldas.
EL DÍA QUE SALIERON EN IDEAL
El 3 de marzo de 2013, IDEAL retrató a Enrique Arias, Elías Martín y Paco Burgos, identificó al primero como director y dejó una estupenda prueba de que aquello iba en serio. Una fotografía, un titular y tres caras de cuando todo empezaba.
VER ARTÍCULO HISTÓRICO ↗2013
EN GRANADA LAS CANCIONES DURABAN TRES MINUTOS. ALGUNAS NOCHES MERECÍAN DURAR PARA SIEMPRE.
NADIE GRABA
SOLO UNA ESCENA
La cámara apunta a los músicos, pero una escena también se construye fuera de plano: objetivos, cables, permisos y ese último bis que nadie había previsto.
Las primeras crónicas llevaron la firma de Paco Burgos; después llegó la periodista Rosa Die y, más recientemente, Maite Vergara. Tres voces, tres maneras de contar lo que sucede cuando se encienden los amplificadores.
Detrás de las cámaras han dejado su huella Paskhone, fotógrafo y cámara, y Juan Carlos Mariano, operador y director de fotografía, junto a otros colaboradores y estudiantes de Curva Polar. También José Castilla Segura, antropólogo e investigador de la Universidad de Granada, melómano y buen conocedor del flamenco, ha aportado su particular sensibilidad musical. Distintas miradas para una historia que siempre se ha construido entre muchas manos.
FAENAFotografía por incorporar
VERGARAFotografía por incorporar
MAITE, SIN
NOTA DE PRENSA
Maite Vergara tiene algo que no se aprende en una redacción: oído. Profesora de inglés en la Escuela Oficial de Idiomas, traductora y melómana irredenta, sabe que una banda no se explica con tres datos de una nota de prensa, sino escuchando lo que dice y, sobre todo, lo que calla.
Sus crónicas y entrevistas son desenfadadas, incisivas y tremendamente musicales. Se permite una broma, una referencia inesperada y esa cercanía que hace bajar la guardia al músico sin convertir la conversación en un interrogatorio ni en una reverencia.
Escribe con conocimiento, humor y una irreverencia de las buenas: la que no necesita impostarse. Entre amplificadores, camerinos y charlas a deshoras, encuentra el detalle que otros dejan escapar. Y consigue que, al terminar de leerla, entren ganas de volver a poner el disco.
Una historia de muchas firmas y muchas manos. Aquí irán apareciendo los rostros que conservamos —y los que todavía tenemos que rescatar del archivo.
DIEFotografía por incorporar
Rosa Die
Periodista · Crónicas
Paskhone
Fotografía · Cámara
MARIANOFotografía por incorporar
Juan Carlos Mariano
Realización · Dirección de fotografía
SEGURAFotografía por incorporar
José Castilla Segura
Antropología · Flamenco · Música
LA CIUDAD
AL OTRO LADO
DEL OBJETIVO
Lo suyo nunca fue grabar en estudios esterilizados. Era entrar donde sonaban los amplificadores: Sala Tren, Planta Baja, la antigua Boogaclub, hoy Víbora, y un largo mapa de salas, bares y festivales donde Granada ha practicado ese deporte local que consiste en escuchar música hasta que las piernas protestan.
En esa ruta ocupa un lugar especial Serpiente Negra, la promotora de Toni Anguiano, con la que El Transistor ha colaborado estrechamente en los últimos años, muy especialmente alrededor de las noches de Planta Baja. Garage, punk, psicodelia, bandas internacionales: ese territorio donde nadie pide permiso para tocar alto.
En una conversación publicada en 2024, Enrique recordaba un archivo que rondaba los 300 reportajes. No es una colección de trofeos: es un mapa de músicos que pasaron, salas que cambiaron y canciones que alguien tuvo el acierto de no dejar escapar.
CUANDO LA
CÁMARA EMPIEZA
A GIRAR
Las noches de sala terminan enseñándote algo: cuando sabes dónde colocar una cámara delante de una banda, tarde o temprano alguien te pide que hagas algo más que un reportaje.
Así llegaron videoclips, grabaciones multicámara, conciertos completos, realizaciones en directo, documentales y trabajos para discográficas y promotores. Lo que empezó como una revista musical desarrolló, con Enrique al frente, una vertiente profesional de producción audiovisual.
Ahí figura La locura continúa, de Parabellum: un CD/DVD editado en 2019 por El Dromedario Records, a partir de conciertos en Madrid y Bilbao en 2018, con la realización audiovisual acreditada a Enrique Arias. Y también trabajos de grabación de directos fuera de Granada, como los de Manifa en Bilbao.
El equipo recuerda asimismo grabaciones vinculadas a iniciativas como En Granada es posible y trabajos relacionados con Radio 3: parte de una filmografía que todavía tiene muchas cintas, créditos y fotografías por localizar.
LA LOCURA CONTINÚAFotografía por incorporar
LA PRODUCCIÓN, OTRA FORMA DE HACER QUE LA MÚSICA SUCEDA.
Con la actividad de producción y el acceso profesional a espacios como Sala RIF, en Armilla, esa experiencia se proyecta hacia nuevos rodajes, conciertos y proyectos escénicos. Los servicios, trabajos y condiciones de uso de la sala tendrán su propio espacio en la futura sección PRODUCTORA.
EN DIRECTOFotografía por incorporar
EL TRANSISTOR
SIGUE ENCENDIDO.
Hay bandas que ya no existen, salas que bajaron la persiana y noches que hoy parecen inventadas. Pero las imágenes siguen ahí: canciones que se pueden volver a escuchar porque alguien estaba en primera fila, aguantando una cámara mientras los demás levantaban los brazos.
La tecnología cambió. El equipo creció y se transformó. Enrique Arias sigue al mando, cuidando la dirección y la continuidad de aquella intuición de 2012, mientras distintas generaciones de cómplices aportan su forma de mirar, escribir y escuchar.
Porque Granada siempre encontrará una excusa para tocar otra canción. Y alguien tendrá que estar allí para contarlo.
Hay noches que se olvidan. Y otras que se quedan grabadas.
El Transistor Granada · Desde 2012 · Música en riguroso y sudoroso directo.